martes, 23 de mayo de 2017

Música, maestro #7 || Quoth the Raven: "Nevermore."



Sabía que algún día llegaría el momento en el que tuviera que hablar de Poe, también sabía que esto no sería tarea fácil. He reescrito esta entrada cientos de veces: de manera cómica, seria, técnica... Y en ninguno de los casos he quedado lo suficiente satisfecha con el resultado. Estoy segura de que (casi) todos los que poblamos esta plataforma - y optamos por el camino más literario - hemos sentido esa extraña conexión emocional con algún autor o autora; como si nos hubiésemos conocido en otra vida y nos hubieran hecho sus musas, ya que nos vemos reflejados en sus poemas, novelas o relatos. A mí me sucedió con P.

Desde bien niña, me encandiló con su tétrica prosa y su romanticismo oscuro. Siempre me ha sorprendido su facilidad para reflejar la enajenación humana en seres macabros y autodestructivos. Es fascinante ver como se desnuda de esa forma tan sutil en cada página y frente al espectador morboso, deseoso de desmenuzar los intrincados secretos de su atormentada mente.

P. tenía un don para el relato corto - de hecho, se le considera uno de los precursores -, de él bebieron directamente autores tan dispares como Baudelaire, Dostoyevski o H.P. Lovecraft entre otros (y que también se encuentran entre mis favoritos). Si algo tenían en común, aparte de un estilo oscuro y mimado que reflejaba demonios muy similares, fue el peso ejercido dentro de la literatura simbolista y surrealista, empezando por Francia y extendiéndose a diversos países del mundo. Pero por más entretenido que sea destripar la vida y motivos de P. no hemos venido aquí a hablar de su biografía, sino de la magnitud de su obra, cuya trascendencia va más allá de novelas basadas en su persona, películas inspiradas en sus relatos o ensayos críticos sobre el conjunto de su literatura, en general. También podemos encontrar homenajes a P. en la música, nuestra otra invitada estrella del día.

*encontraréis los videoclips clickando en las palabras mercadas en negrita y gris claro.



Es raro que alguien no conozca a Green Day, ya que la mayoría de nosotros hemos vivido el boom del grupo en nuestras carnes pubertas, pero como siempre hay un par de despistadillos por aquí, os cuento brevemente quiénes son. La banda está integrada por Billie Joe (guitarra y voz), Mike Dirnt (bajo y coros) y Tré Cool (batería y coros), son estadounidenses y reparten pop/rock punk de ese que no se olvida - si no conoces 'American Idiot' no has tenido adolescencia -.

'St. Jimmy' del álbum 'American Idiot' (2004) no nos habla de ninguna de las obras de Poe y, de hecho, muchos no entenderán porque la he metido en este top. Bien, 'St. Jimmy' junto a otras canciones del sencillo nos cuentan la historia de Jimmy, un muchacho que está harto de las leyes, se siente solo y está deprimido. En la letra refleja varios de sus aspectos psicológicos, aspectos que también perfilan la figura del autor y que, además, se corroboran en una estrofa de la canción. Jimmy afirma ser el hijo de Edgar A. Poe al haber heredado su forma de sentirse y de afrontar los sentimientos.

Letra original
I am the son of a bitch and Egard Allan Poe / raised in the city under a halo of lights / the product of war and fear that we've been victimized

Letra traducida:
Soy el hijo de una puta y de Edgar Allan Poe / crecí en la ciudad que está bajo el halo de luces / el producto de la guerra y del temor del que hemos sido víctimas


The Cure es una banda británica de rock alternativo-gótico, formada en Inglaterra e integrada por Robert Smith (guitarra solista), Simon Gallup, Jason Cooper, Roger O'Donell y Reeves Gabrels.

'Just like Heaven' es una versión de uno de los poemas más famosos del autor: 'Annabel Lee'. Se trata de una versión extendida de éste, donde The Cure narra magistralmente un desenlace para esta historia. En el poema de P., el autor nos cuenta como Annabel es sepultada bajos las olas, haciendo referencias continuas al océano, un símbolo importante para él. En la canción, se continua esa historia, una vez Annabel desaparece y se pretende personificarla como un sueño, como un ángel que danza entre el oleaje.

Poema (versión en inglés):

It was many and many a yer ago / in a kingdom by the sea / That a maiden there lived whom may know / By the name of Annabel Lee.

Letra original de 'Just like a Heaven':

Dancing in the deepest oceans / Twisting in the water / You are just like a dream




No podía dejar fuera a mis queridos 30 Seconds to Mars, banda estadounidense de rock alternativo y compuesta por Jared Leto (voz y guitarra), Tomo Milicevic (bajo, violín, guitarra y teclado) y Shannon Leto (batería).

'Hurricane' es una especie de homenaje a 'The Raven', el más conocido poema de Poe. A pesar de que la canción y su videoclip han dado mucho que hablar (fue censurado por la MTV por su "alto contenido sexual), pues se les tachó de satánicos e Illuminati, la canción tuvo una fuerte repercusión en todo el mundo; supongo que por el morbillo.

Toda la canción es un manifiesto hacia la otra cara del poema, es decir, nos habla de los sentimientos internos que tiene el protagonista de 'The Raven' con respecto a las acciones y sentimientos que va describiendo. La trascendencia dentro de la lírica, por así decirlo. La parte que más nos concierne es el 'Chapter 3' ya que es un extracto propio del poema.

Letra/Poema original:

Deep into that darkness... peering, long I stood there - wondering, fearing, doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before.

Traducción: 

Escrutando hondo en aquella negrura permanecí largo rato, atónito, temeroso, dudando, soñando sueños que ningún mortal se atrevió a soñar jamás.



Soy plenamente consciente de que existen muchísimas más canciones que homenajean a P., pero lo cierto es que tengo un gusto bastante peculiar con la música y el resto de canciones que encontré, aunque trata el mismo tema, no me llegaba tanto. De cualquier modo, si os ha gustado la temática, os invito a curiosear por Internet, ya que encontraréis canciones que quizá peguen más con vuestro estilo musical y vuestros gustos. Dicho esto, espero que os haya encantado la entrada (podéis dejármelo en los comentarios sea o no así) y nos leemos dentro de poquito. 💙

jueves, 4 de mayo de 2017

[RETO ELDE] 3: Un héroe de pipa y bombín.

3. Imagina que eres un superhéroe con una gran fobia a la oscuridad, escribe un relato de superación. 

No voy a mentiros, con este reto he hecho un poco de trampa porque tenía una idea clara de lo que quería escribir y me he pasado por el arco del triunfo "las normas". Espero que os guste tanto como a mí escribirlo. 

'A friend of order' by René Magritte


A mi abuelo,
de quién heredé el miedo, pero también las alas.

Morpheus había salvado el mundo incontables veces. Tantas fueron que apenas alcanzaba a enumerarlas con mis dedos, incluidos los de mis pies. 

Lo veía salir todas las mañanas, resuelto y sonriente, por la ventana. Cogía impulso apoyado en la baranda del balcón y alzaba el vuelo sin desplegar las alas, se camuflaba entre los pájaros, aunque a él nadie lo confundía como suele pasarle a Superman. A los pocos segundos, ya se había perdido en lontananza y no regresaba hasta que, con su vista supersónica, veía que mis lágrimas por su ausencia podían llenar una o dos bañeras. Morpheus tenía un deber para con el mundo, pero su prioridad era la familia.

No era un héroe de capa. Tras ver tantas películas donde la dichosita prenda solo provocaba catástrofe y desgracia para el héroe, decidió que era el momento de colgarla, literalmente. La flamante capa roja ocupaba ahora uno de los enganches del perchero de la entrada, él decía que era un recuerdo de la ingenuidad y la inocencia de sus primeros días como salvador. Yo le creía y le ayudaba a buscar nuevos uniformes oficiales. Pasó por muchas indumentarias estrafalarias hasta que dio con la correcta, desde trajes de neopreno hasta largas gabardinas de cuero negro (¡Cuánto daño ha hecho Matrix!). Morpheus tenía la sensación de que ninguna le identificaba lo suficiente: el neopreno le apretaba, la franela hacía que le saliesen unas ronchas rojas muy feas en el pecho y las gabardinas siempre le quedaban demasiado grandes para su cuerpo flacucho. Cuando ya casi se había dado por vencido y optó por recuperar su vieja capa, echaron una película muy conocida de Charles Chaplin, entonces Morpheus lo vio claro, fue directo a comprarse un bombín. La habilidad de Charles para decir todo sin abrir la boca había cautivado a mi superhéroe favorito. Así era él, un salvador anónimo y mudo, alguien que decía todo solo con sus actos. 

Me llevó con él en muchas ocasiones porque nunca dejé de pedírselo y, aunque sabía que podía ser peligroso, estuvo entrenando mucho tiempo para poder volver conmigo cargada a la espalda. Atravesamos todas las junglas del mundo y salvamos a cientos de seres sin apenas movernos del sitio. Cruzamos la Ciudad Eterna mojándonos hasta los muslos porque allí siempre llovía. Nos refugiamos durante meses en la Circa Blanca, un espacio tan pequeño que resultaba imposible moverse sin darle una patada al otro. 

No fue hasta dejar su pipa de lado que me di cuenta de que algo iba mal. Nunca me había percatado de que era otro de sus súpercomplementos, siempre había entendido aquel objeto como una extensión de su brazo y fue esa ruptura con la rutina lo que me preocupó. Desde entonces, las misiones en equipo quedaron en el olvido, ya no me llevaba en volandas hacia parajes exóticos o encargos descabellados. La barandilla del balcón se había aboyado por culpa del peso muerto de su cuerpo, ya no despegaba, sino que caía en picado.

– ¿Qué te ocurre, Morpheus? – le preguntaba una y otra vez.

En algunas ocasiones me contestaba con una mirada cargada de vacío. En otras, solo un silencio sepulcral que nos hería a ambos. 

– Tengo mucho miedo. Muchísimo – respondió en una ocasión.

– ¿A qué puede temer el gran Morpheus? – repliqué con una sonrisa.

– A la oscuridad – dijo con tristeza.

Yo andaba distraída y no supe entender a qué se refería, pero cuando me di la vuelta y vi el aplastado bombín colgado junto a la raída capa, temí lo peor.

A partir de aquel día, Morpheus se enclaustró en casa y no volvió a salir, tampoco volvió a pronunciar palabra alguna. El héroe mudo había enmudecido de verdad, se limitaba a ver los días pasar sentado junto a las puertas de la balconada. En secreto, admiraba a los pájaros que iban en su busca.

El día que Morpheus rompió el voto de silencio me debí haber alegrado, pero no fue así. Gritó tan fuerte, que todos los ecos de su garganta se convirtieron en afiladas cuchillas que se unían a la carrera por cortar su piel. Sudaba mares y lloraba océanos mientras trataba de despegar sus ojos, parecían cubiertos por una arena que le quemaba las retinas.

– ¡Estoy aquí, Morpheus! – grité con desesperación – ¡Jamás te dejaré! – prometí mientras agarraba su mano con fuerza.

Su resistencia me sorprendió, el esfuerzo que hacía para sostener mi mano nos sacudía a ambos en cada espasmo, pero notaba la suavidad de su tacto queriendo anclarse al mío y creí que aquello nos había calmado a los dos. Poco a poco, recuperó la compostura y la tensión abandonó su cuerpo, haciéndonos pensar que jamás había estado ahí. Abrió los ojos, no sin dificultad, y me miró fijamente, sonrió como si acabase de ver a la luna dispuesta a reinar en lo alto del cielo.

– Ya no tengo miedo – aseguró, a pesar de que las palabras solo fueron un débil susurro.

Sonreí, relajada, hasta que su fragilidad viajó desde su voz hasta la mano que seguía enganchada a la mía. Dejé de notar sus dedos entrelazados a los míos, nuestras manos habían dejado de ser dos imanes que se buscan. Sin mirarle, supe que se había ido. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Qué te pasa, Marlene?

Mira, no. Así no se puede. Llevo desde el 18 de abril viviendo en tensión permanente y la única culpable de todo esto eres tú, Marlene King. De ahí el título y la pregunta que a todos los fans nos ha rondando en estos tres primeros capítulos por la cabeza: ¿qué te pasa, Marlene?

Illustration by MartaDeWinter
Esta entrada no estaba prevista para hoy. Bueno, ni para hoy ni para nunca, porque no era el formato que quería emplear para comentar la última temporada de esta serie que tantos buenos (y malos) momentos me ha dado. Hace no mucho – quién dice no mucho dice hace más de seis meses, para mí el tiempo es relativo, ¿vale? – le dediqué a Pretty Little Liars una entrada de despedida, con TAG y todo (podéis leerla si clickáis en el enlace), pero es que no puedo evitarlo. PLL es como esa piedra con la que te tropiezas quinientas veces y lo volverías a hacer una más porque se le coge cariño, ¿sabéis? 

El caso, por fuerza del tiempo, tengo cierto apego a a.k.a mis amiguis la liars. Un apego que me está comiendo las neuronas con ansía viva. Me falta el tiempo para contar los segundos hasta el siguiente miércoles, que es cuando sale el capítulo subtitulado. Y diréis que menuda obsesión. Pues sep. Pero son cinco años (cinco yo, siete quién lleve desde el primer día viendo la serie) detrás de la pista de Uber A y, después de tanto, creo que es buen momento para estar con el ojo puesto en la serie.

De momento, la única duda que me han resuelto tras tanta incoherencia  y situación absurda es: las liars tienen un alto déficit de inteligencia (más que demostrado durante las seis anteriores temporadas y ahora en los últimos tres capis de la 7b) y un imán para meterse en un lío detrás de otro. 

De nuevo, lanzo la pregunta al aire. Marlene, ¿qué te ocurre? Has estirado el chicle hasta límites insospechados y, por el momento, la jugada te ha salido bien: sigues manteniendo a tu público pegado a la pantalla deseoso de descubrir al abominable villano de tu bebé. 

Pero, o empiezas a darnos respuestas y dejas de meter relleno y movidas irrelevantes, matar personajes para que las OTP estén juntas y desaprovechar los recursos que tienes (me da igual que estén grabados ya los capítulos, quiero carnaza) o nos vemos en L.A.